(por Annie Ferro)
El mito del “demasiado tarde”
Nos educaron para pensar que la plenitud tenía una fecha de vencimiento. Que después de cierta edad ya no se cambia de rumbo, no se empieza de cero, y mucho menos se sueña
Seguramente tú también repites “ya loro viejo no aprende a hablar” “¿empezar ahora? No mija!” Es que estas creencias están tan engranadas en nuestro inconsciente que sin darnos cuenta nosotras mismas nos ponemos fecha de vencimiento.
Pero, y ¿si la madurez es —por fin— la oportunidad de re-plantearnos, de reescribir nuestra propia historia? Sí, la oportunidad de reinventarnos.
Ojo, mi vida: ¡Reinventarte no es dejarlo todo y mudarte a Bali! Es algo más profundo: es revisar qué partes de ti siguen vivas y cuáles ya no te representan, es empezar a vivir desde los sueños de la mujer, muy consciente de que a la niña le cumpliste como pudiste.
Me preguntarás, Annie, ¿qué te ha servido a ti? Bueno, lo primero es caer en la cuenta de la libertad que traen los años, y decidir ejercerla a plenitud. Particularmente en lo que concierne a la opinión de los demás sobre mis decisiones, sobre cómo me veo, y sobre cómo quiero que se sienta lo que me queda por vivir. Empecé con una conversación sincera conmigo misma, es lo que te recomiendo, mirarte de frente y preguntarte ¿qué quieres? ¿qué te mueve el alma? ¿qué te hace falta para vivir desde ese lugar de plenitud? ¿qué depende de tí? Entones hazlo.
Hay algunas premisas que te servirán y que te resumo aquí:
- La reinvención empieza cuando dejas de compararte con tu versión anterior porque no se trata de “volver a ser la de antes” y me refiero también a nuestro cuerpo. Se trata de convertirte en esa mujer que aprendió de lo que vivió, que ya no se mide por la aprobación de nadie, y que tiene el valor de escucharse incluso cuando el mundo dice que no tiene sentido.
- Sana lo que te sigue doliendo, hazte cargo de tus heridas para que en esta nueva etapa, no caigas en errores ya transitados.
- Reinventarte también es revisar lo que llamas “éxito”. A los 20, éxito podía ser un cargo o una relación. A partir de los 40, el éxito se ve muy distinto ¿qué sentido tiene seguir midiéndote desde la mujer que ya no eres? Quizás hoy el éxito está en soltar. En dejar de correr detrás de la siguiente meta y comenzar a construir desde la serenidad.
- La culpa no puede ser el precio de tu bienestar. A muchas nos enseñaron que elegirnos era egoísta. Que descansar, delegar o pedir ayuda eran signos de debilidad. Pero la madurez emocional llega cuando entiendes que tu bienestar es responsabilidad tuya.Y que cuidarte no te aleja de los demás, te vuelve más presente.
- La mujer que se reinventa no busca ser otra, busca volver a sí. No necesitas “volver a empezar”, necesitas volver a habitarte.
En la madurez, la reinvención no es un salto al vacío: es una vuelta al centro. A tu cuerpo, a tu intuición, a lo que de verdad tiene sentido. Reinventarte es un acto de madurez, no es una crisis.
Oye mi vida, Tal vez no lo veas todavía, pero este momento —justo este— es el más fértil de tu vida. Porque ya no necesitas demostrar. Solo recordar lo que siempre estuvo en ti. Si estás aquí, leyendo esto, es porque algo dentro de ti ya empezó a moverse. Y ese movimiento es el inicio de tu próxima versión. Celebremos juntas la libertad de vivir desde los sueños de la mujer. Te abrazo,
Annie



